Ella dice cosas tan lindas sobre el amor, observa a las personas en las terminales de buses, mira y llora.
Siente un poquito de dolor dentro, sus lágrimas no se ven porque las disimula con sonrisas falsas, y el brillo de sus ojos se ha perdido.
Su corazón se ha vuelto débil, ya no quiere sentir como lo ha hecho, vive del recuerdo y de todas esas fotos de un amor, el que se fue.
Dice que hay dos cielos, el de toda una sociedad y el que construyo con sus manos y con una ilusión, trata de mantener ese mismo cielo, pero hay momentos en que cae rotundamente.
Tiene miedo de terminar de perder aquello que la mantuvo viva durante mucho tiempo, ese delicado sentimiento que destruyo sin pensarlo.
La vida le ha sido dura, según lo que contó, pero mas dura seria si su corazón quedara en ruinas una noche solitaria, en donde no siente que la luz de la luna la alumbra.
Me ha dicho que encontró su aroma en todos los rincones de su ciudad, ha visto su rostro en todos sus sueños y ha llorado, como nunca lo había hecho.
Y dice que vive, no lo niega, pero le cuesta, le cuesta si no tiene su amor.
La escuche decir en voz baja; mi dulce pequeño amor te has convertido en mi mayor anhelo y en la tristeza mas grande.
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