Sus lagrimas comenzaron a caer sobre mis hombros, la lluvia era cada vez mas intensa, no había esperanza en sus ojos, y me preguntaba por qué.
El frío que recorrió mi cuerpo al oír esas palabras fue profundo y duradero, aquel cálido abrazo me abrigo por unos segundos, pero su llanto me estaba matando intensamente. Quise sentarme a reflexionar, a llorar hasta que se me secaran los ojos, estaba sintiendo su mismo dolor; estaba agonizando como nunca lo había hecho en mi vida, fue tan fuerte como perder a una persona, y eso pasó, perdí a una persona. Ese día me di cuenta que perder duele, perder y arrepentirse duele, pero ese dolor ya pasó, aunque hayan quedado cicatrices marcadas en mi piel, espero no volver a sentir eso que sentí alguna vez. Tardé en reaccionar, tardé en darme cuenta que estaba perdiendo y no estaba luchando por lo que quería, mi orgullo me gano y así termine.
Nessun commento:
Posta un commento